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Hay una extraña inseguridad en ciertas versiones del 'Feng Shui Clásico'. Abogan por el 'clasicismo' pero ignoran sus textos y se amparan en la ciencia occidental. Apelan a una tradición milenaria pero la defienden, no en sus propios términos, sino con términos totalmente ajenos a ella, como 'electromagnetismo' y 'fuerza de gravedad'.
Nada de eso tiene nada que ver con el clasicismo chino. Esa actitud delata una desconfianza en la auténtica práctica del feng shui y en sus fuentes originales. En el fondo se teme y se desprecia su aspecto espiritual y emocional; se lo llama 'supersticioso'. Y con el pretexto de la ciencia, se expurga su espiritualidad, su dimensión ecológica y su saber ritual.
Pero esa misma ciencia occidental es precisamente lo que el feng shui está ayudando a poner en cuestión. Porque ese pensamiento 'científico', para el cual todo es materia y nada es espíritu, se está viendo amenazado con la emergencia de los nuevos paradigmas, como el del pensamiento clásico chino - cuya filosofía de la naturaleza es totalmente distinta a la de la ciencia occidental.
©Dr Enzo Cozzi PhD, University of London, Escuela Chilena de Feng Shui, 2002
Hay una versión del autodenominado 'Feng Shui Clásico' que sostiene que el feng shui estaría relacionado 'exclusivamente' con la fuerza del gravedad y el magnetismo terrestre. Incluso, se llega a sostener que los puntos de la rosa de los vientos no serían puntos cardinales geográficos, sino que 'magnéticos' (¿qué podrán tener que ver el este y el oeste con el magnetismo?, es algo que no explican) y que al feng shui no le interesaría el norte geográfico sino que solamente el norte magnético.
Lo primero que hay que despejar es que nada de lo anterior figura en los clásicos chinos originadores del feng shui. No hay en ellos ninguna mención del magnetismo terrestre, y menos de la fuerza de gravedad. Se trata de dos conceptos completamente ajenos al pensamiento clásico chino, y que han sido tomados prestados de la ciencia occidental.
La falacia del magnetismo se basa en que los chinos descubrieron la brújula. Nadie lo discute, pero de ahí a que entendieran su mecanismo o conocieran el magnetismo terrestre que la dirigía, hay un largo trecho; todo lo contrario, hasta el siglo XVII de la era cristiana todavía los chinos pensaban que la brújula era dirigida por la constelación de la Osa Mayor, y fue un sabio inglés, Gilbert (a través de los jesuitas) quien los sacó de su error.
Con respecto a la fuerza de gravedad, demos la palabra al más insigne sabio y estudioso del pensamiento chino, Joseph Needham:
'Al pensamiento chino le interesó poco o nada la mecánica y por eso nunca investigaron la gravitación' (J.Needham, 'Ciencia y civilización chinas').
Y no se interesaron por la mecánica, precisamente porque su teoría del yin yang y de los cinco elementos - claves del pensamiento chino y llaves maestras del feng shui - son incompatibles con el modelo newtoniano de ciencia. Más aún, como explica otro famoso investigador de la cultura china, Derk Bodde, fué precisamente su modelo de ciencia, basado en la doctrina del yin yang y de los cinco elementos, lo que les impidió a los chinos descubrir la fuerza de gravedad:
'Al explicar la tendencia del agua a caer en términos de virtudes intrínsecas del agua... la teoría de los cinco elementos impide a los chinos inferir la ley de gravitación universal, a la cual todas las cosas, y no solamente el agua, están sujetas' (Derk Bodde, 'Pensamiento, sociedad y ciencia en china')
Por lo tanto, esa versión del feng shui que intenta relacionarlo 'únicamente' con el magnetismo y con la fuerza de gravedad podrá ser cualquier cosa, menos 'clásica'. No es nada más que una confusa adulteración occidental del feng shui.
©Dr Enzo Cozzi PhD, University of London, Escuela Chilena de Feng Shui, 2002
Esto es lo más importante: al sostener que el feng shui se reduce solamente a dos cosas ('magnetismo y gravedad'), la postura analizada en la página anterior ('confusiones y falacias'), además de ser errónea, delata su sometimiento a una manera de pensar occidental. Ese esfuerzo de reducir la realidad a solamente uno o dos principios, con exclusión de todo lo demás, se llama 'reduccionismo', y es un método típico del pensamiento occidental.
A estas alturas es una enfermedad del pensamiento, que estrangula el saber, impidiendo ver el panorama global y las múltiples interconexiones entre todas las cosas. Esa manera de pensar ha tocado fondo, y si alguna vez prestó algún servicio, ya no lo presta más.
Esa manera de pensar está reñida con el pensamiento clásico chino, que es lo opuesto del reduccionismo. El valor que tiene el pensamiento clásico chino es justamente que todo lo relaciona con todo, es decir es un pensamiento holístico, incluyente, incorporador, que no excluye de la realidad ninguna dimensión de la naturaleza, del cosmos ni de la vida. Y por eso el feng shui tiene un gran servicio que prestar en occidente, en ayudar a resolver problemas de salud, comunicación, prosperidad y carencias afectivas ante los cuales la ciencia occidental ha simplemente abdicado.
Pero la versión 'gravitacional' o 'magnética' del feng shui que acabo de analizar es tan reduccionista, que incluso llama a 'abolir' importantes fenómenos de la naturaleza - como las estaciones del año - en la enseñanza del feng shui, para 'evitar confusiones' (no bromeo, es una cita literal de un canadiense llamado Joseph Yu, uno de los principales portavoces de la "modernización" del Feng Shui) - lo que significaría, por cierto, abolir la enseñanza de todos los textos clásicos y de toda la filosofía china, que están impregnados de las estaciones.
En resumen: toda la práctica del feng shui, y de la medicina china en general, se basan en un pensamiento integrador que busca conducir nuestras vidas atendiendo a sus interrelaciones con todas las cosas (cósmicas, naturales, materiales, vitales, espirituales, emocionales, etc.). De ese pensamiento interrelacionador recibe el feng shui su profunda sabiduría y a él debe su gran efectividad. Quienquiera que trate de armonizar su vida, sus espacios, su familia, sus amores y sus negocios, no de acuerdo con ese pensamiento multifacético e integrador, sino que de acuerdo con una supuesta excluyente primacía de la 'fuerza de gravedad' y del 'magnetismo', andará muy descaminado, estará muy desconectado de las reales fuentes de la vida, del espíritu y del destino.
Además que con la 'abolición' de fenómenos como las estaciones, y su suplantación con cosas como la gravedad y el magnetismo, se está aboliendo otra de las esencias mismas del feng shui, que es la idea de los cambios, del yin yang y del ciclo de los 5 elementos -originadas justamente en la interacción de todo lo viviente con los ciclos estacionales. Así es. La gravedad y el magnetismo terrestre son fuerzas constantes, no sujetas a altibajos cíclicos (como la noche y el día, o el invierno y el verano, o el nacimiento y la muerte), y por lo tanto no juegan ningún papel en los ciclos de cambios que organizan la vida en la naturaleza, y que el pensamiento chino ha expresado en los ciclos yin yang y de los 5 elementos. Y si esta versión reduccionista del feng shui las ha adoptado es precisamente porque no tolera lo cíclico, lo diverso y lo cambiante, le abruma la idea de que todo nazca, crezca, decline y se extinga. Por eso se aferra a lo 'único', lo 'constante', lo 'inmutable' y 'eterno' como un náufrago al leño.
©Dr Enzo Cozzi PhD, University of London, Escuela Chilena de Feng Shui, 2003
Entre los siglos XI AC y II DC, es decir en el curso de casi 1500 años, la civilización china produjo una cohorte de formidables pensadores, filósofos e intelectuales que dejaron un espléndido legado a la humanidad. Este legado se ha perdido en parte. Pero sobreviven suficientes textos, versando sobre casi todos los aspectos del conocimiento: cosmología, medicina, ética, ciencias naturales, astronomía, adivinación, ecología.
Y, sobre todo, sobrevive - palpita, vibra - en esos textos una extraordinaria manera de pensar, olvidada desde hace tiempo en occidente, pero que podría todavía prestar un importante servicio a nuestra civilización. Esa manera de pensar - ecológica, orgánica, incorporadora - es conocida como 'pensamiento correlativo' y es la que está en la base del feng shui y de las prácticas adivinatorias chinas que se practican junto a aquél.
El rescate del pensamiento correlativo, con su extraordinaria efectividad para la conducción de los asuntos humanos - desde el amor hasta la guerra - y con lo necesario que es hoy en día dar respuestas nuevas a los problemas, basta y sobra para justificar demostrar la importancia del feng shui entre nosotros. No se necesita andar mendigando respaldos ni lenguajes en otros lados.
©Dr Enzo Cozzi PhD, University of London, Escuela Chilena de Feng Shui
El compás luopan (mal llamado 'brújula' en la literatura de divulgación, en circunstancias que tiene un linaje de 3000 años pero solamente ha llevado una brújula a lo más en los últimos 500) es la herramienta esencial de los maestros de feng shui, y es un excelente ejemplo del saber correlativo y del pensamiento interdependiente, característicos de la cultura clásica china. De hecho, ES ese pensamiento interdependiente puesto en práctica y convertido en herramienta y guia de la acción, a la vez que ES un riquísmo compendio del saber correlativo, ese saber olvidado por la cultura occidental.
A través de sus 30 o más anillos, el luopan registra la interdependencia entre los tres estamentos del cosmos (cielo, tierra y vida) así como las riquísimas interrelaciones entre todos los fenómenos naturales que inciden sobre los asuntos humanos, tales como las orientaciones geográficas, los circuitos del sol y los astros por el firmamento, las estaciones, el día y la noche, los ciclos vitales en la naturaleza, los diversos temperamentos y aspiraciones humanas, los vaivenes del espíritu, etc.
Mediante el luopan, el practicante tradicional de feng shui estudia la operación de esas ricas interrelaciones, de manera muy concreta, para cada entorno, edificación, época y habitante. Porque esa es la ciencia primordial del feng shui: una ciencia que armoniza la conducta humana, según su interrelación con todos los fenómenos de la naturaleza y el cosmos. .
Es imposible que alguien que domine el luopan pueda caer en la trampa de ese pensamiento reduccionista que ignora la interdependencia de todas las cosas y que - por el contrario - intenta reducir todos los asuntos y avatares humanos a causas únicas y exclusivas, independientes de todo lo demás (y para colmo de males causas mecánicas, como la fuerza de gravedad, por ejemplo).
Por eso conviene verificar, ante quienes sostengan hablar en nombre del feng shui clásico, si manejan y dominan el compás luopan. Eso es una muy buena vara de medir su competencia en el pensamiento interdependiente y en el saber correlativo del verdadero feng shui clásico - que no son muy fáciles para la mente occidental, y no se aprenden de un dos por tres.
PARA SU INFORMACION: la Escuela Chilena de Feng Shui, dirigida por la maestra internacional Sylvia Galleguillos, ha producido - tras varios años de investigación - el único compás luopan profesional en lengua española que se pueda encontrar en ninguna parte. Este compás (imagen del recuadro) es también único en el mundo, por haberse modelado directamente según los compases adivinatorios clásicos chinos más antiguos que se conocen - de la dinastía Han temprana (siglo III AC).
©Dr. Enzo Cozzi PhD, University of London y Escuela Chilena de Feng Shui, 2002